Desde sus celulares, los Tambos y hasta ubicándose en las partes más altas de sus comunidades, las participantes del Sinchi Warmi Comunitario se conectaron a su primera sesión virtual, demostrando que cuando existe ganas por aprender, siempre se encuentra un camino. 

Con temperaturas que en algunas comunidades llegaron hasta los seis grados bajo cero y una señal de internet no siempre perfecta, las más de 30 compañeras del Sinchi Warmi Comunitario de Arequipa participaron, el pasado 4 de agosto, en la primera sesión virtual del programa. 

Esta sesión estuvo enfocada en la familia y las responsabilidades compartidas, tratando temas como las dinámicas familiares, los roles compartidos y la distribución de las tareas, contó con una activa participación de las participantes y algunos de sus compañeros (esposos e hijos) presentes en la sesión virtual. Durante la sesión, muchas reconocieron el gran esfuerzo que hacen para realizar sus labores en el hogar, la crianza de las y los hijos, el cuidado del ganado, el mantenimiento de sus espacios familiares, como la chacra, y sus actividades personales. 

Elaborado por Frank Pérez, consultor Sinchi Warmi

Un mensaje claro, expresado por momentos como lamento, fue el no tener tanto tiempo para ellas, para tejer y descansar. La reflexión permitió comprender que muchas de estas diferencias se aprenden desde la niñez y se reproducen como costumbres heredadas, casi sin cuestionarlas. Ponerlas en palabras fue un primer paso para reconocerlas y avanzar hacia relaciones familiares más equitativas, en las que las responsabilidades y los cuidados sean realmente compartidos, y con eso construir comunidades más justas y responsivas al género. 

Elaborado por Frank Pérez, consultor Sinchi Warmi

Al finalizar, las participantes se comprometieron a construir y fortalecer sus familias con tareas familiares distribuidas, más justas y prácticas equitativas a partir del amor, el afecto, la confianza y el diálogo. Desde el proyecto Puna Resiliente, se continúa apoyando el Sinchi Warmi Comunitario como un proceso que fortalece las capacidades y la autonomía de las mujeres campesinas, reconoce sus saberes, acompaña su participación activa en la transformación de sus comunidades, y como piezas claves del desarrollo de sus territorios.

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