© GIZ, Adolfo Mejía

  • La instalación de un pluviómetro y la medición periódica de caudales permitirán generar información sobre cómo responden las fuentes de agua a las intervenciones de infraestructura natural vinculadas a la producción alpaquera. 
     
  • El trabajo desarrollado con la Iniciativa Local ASCALLA incluyó también vuelos con drones en los anexos de Pampuyo, Ojuyo, Sihuincha y Pachahuma, que ayudarán a documentar las intervenciones y construir una línea de base hidrológica más sólida. 
     

En las alturas del distrito de Choco, en la región Arequipa, en un paisaje montañoso y árido donde el agua determina buena parte de las posibilidades de la producción alpaquera, observar ya no es suficiente: también hace falta medir. Por ello, en el marco del proyecto Puna Resiliente se instaló un pluviómetro para registrar las lluvias y se realizaron mediciones del caudal de una fuente de agua, complementadas con vuelos de dron en los anexos de Pampuyo, Ojuyo, Sihuincha y Pachahuma. 

 

Conocer cuánto llueve y cómo cambia la cantidad de agua disponible permitirá comprender mejor lo que ocurre en el territorio a lo largo del tiempo. El pluviómetro instalado registrará las precipitaciones de manera continua y sus datos serán recogidos periódicamente para su análisis. Durante su instalación, los socios de la iniciativa local ASCALLA conocieron cómo funciona el equipo, para qué servirá la información generada y por qué es importante contribuir a su cuidado y vigilancia. 

 

A este registro se sumará la medición periódica del caudal de agua, prevista aproximadamente cada tres meses. Esto permitirá observar posibles cambios y contar con información para analizar los resultados de las intervenciones que viene desarrollando la iniciativa local. Más que obtener una fotografía de un momento determinado, el objetivo es construir un registro que permita seguir la evolución de las fuentes de agua y entender mejor su relación con las acciones realizadas en el paisaje. 

 

© GIZ, Adolfo Mejía

El monitoreo también incorporó una mirada más amplia del territorio. Mediante vuelos con dron se recorrieron las zonas de intervención en cuatro anexos de Choco, generando imágenes que permitirán visualizar dónde se encuentran las acciones implementadas y cómo se relacionan con el entorno. Esta información, junto con los registros de lluvia y caudal, contribuirá a construir una línea de base más completa, es decir, un punto de referencia que permita comparar y evaluar los cambios que se produzcan posteriormente. 

 

La información recogida será utilizada para analizar cómo se comporta el agua en la zona y generar mejores evidencias sobre los resultados de las intervenciones. 

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