Del 5 al 7 de noviembre, como parte del Estudio de Demanda, Oferta y Comercialización de Cadenas de Valor Altoandinas con enfoque financiero, productivo y de género que viene desarrollando el equipo del proyecto Puna Resiliente, de la mano de Apoyo Consultoría, inició el levantamiento de información de campo en Cusco y Apurímac, fortaleciendo la base de conocimiento que permitirá diseñar estrategias de mercado más sostenibles e inclusivas para los territorios altoandinos.

En este primer momento, el trabajo en campo tiene mapeado entrevistar productoras, productores, entre otros actores clave, en las comunidades como Pacor, Lahua Lahua, y Phinaya en Cusco. Además, de las comunidades de Llañucancha en Abancay, Paymakis en Lambrama y Cconchaccota en Progreso - Apurímac. La semana del 10 al 14 de noviembre, se realizará es estudio en las comunidades de Puno, Arequipa y Yauyos.  

El levantamiento de información del estudio implica la aplicación de un cuestionario estructurado a productoras y productores agropecuarios, herramienta diseñada para recopilar datos sobre los sistemas productivos, ingresos, acceso a servicios financieros y prácticas sostenibles en los ecosistemas de la puna. Este instrumento —validado durante la fase piloto en Ñuñoa (Puno)— permite conocer en detalle la organización familiar y productiva, el rol de las mujeres en las decisiones económicas, la gestión de parcelas y animales, así como la adopción de medidas para conservar la biodiversidad y los recursos hídricos. Además, incorpora secciones sobre educación financiera, asociatividad y formalización, elementos clave para fortalecer la resiliencia económica de las comunidades altoandinas frente al cambio climático.

El estudio analiza ocho cadenas de valor priorizadas por el proyecto —quinua, papa nativa, cañihua, kiwicha, tarwi, alpaca, vicuña, turismo comunitario y artesanías— en las regiones de Arequipa, Apurímac, Cusco, Puno y Lima (Yauyos). Sus resultados orientarán la formulación de estrategias de mercado y financieras con enfoque de género, promoviendo la inserción sostenible, la equidad económica y la resiliencia climática de las comunidades altoandinas.

Este proceso no solo recoge datos de mercado, sino también historias, aspiraciones y conocimientos locales que nos ayudan a entender cómo fortalecer las economías altoandinas frente al cambio climático. Y viene siendo coordinado por Andrea Ravines y Paula Paredes, especialistas GIZ. 

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