En las zonas altoandinas del Perú, donde los cambios en las temperaturas y las lluvias ponen en riesgo los ecosistemas y los medios de vida de miles de familias, la naturaleza puede convertirse en una de las principales aliadas frente al cambio climático. Con esta premisa, el proyecto Puna Resiliente desarrolla, entre el 15 de octubre y el 6 de noviembre, el curso Adaptación basada en Ecosistemas (AbE), dirigido a 124 funcionarios públicos de instituciones nacionales y gobiernos regionales. La iniciativa busca fortalecer las capacidades del Estado para incorporar soluciones que aprovechen los beneficios de los ecosistemas en las decisiones de planificación, inversión y gestión del territorio. 

La capacitación reúne a funcionarios de los gobiernos regionales de Cusco, Puno, Apurímac, Arequipa y Lima, así como del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), sus organismos adscritos y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP). Su propósito va más allá de transmitir conocimientos: busca que los participantes se conviertan en agentes de cambio capaces de traducir la adaptación climática en políticas, proyectos y presupuestos concretos. Para ello, el curso pone especial énfasis en quienes toman decisiones sobre la formulación de inversiones, la asignación de recursos públicos y la gestión de actividades vinculadas al desarrollo rural. 

A diferencia de una capacitación exclusivamente teórica, el programa combina 24 horas de aprendizaje distribuidas en tres módulos, incluyendo una jornada de campo para conocer experiencias de adaptación basada en ecosistemas. Durante el curso, los participantes analizarán los riesgos climáticos que enfrentan los territorios altoandinos, identificarán medidas de adaptación y dialogarán con actores comunitarios sobre las prácticas implementadas y sus resultados. Estas experiencias permitirán conectar el conocimiento técnico con las realidades locales y reconocer el valor de los saberes de las comunidades en la construcción de respuestas sostenibles frente al cambio climático. 

Uno de los principales desafíos que aborda el curso es cómo pasar de las experiencias locales a decisiones institucionales que puedan sostenerse y ampliarse en el tiempo. Por ello, el último módulo se concentra en integrar la adaptación basada en ecosistemas en los procesos de planeamiento, programación presupuestal, formulación de inversiones, ejecución y mantenimiento. Como resultado, los participantes elaborarán hojas de ruta y metas conjuntas para avanzar progresivamente en sus respectivas instituciones, incorporando enfoques de género, interculturalidad e intergeneracionalidad que contribuyan a una gestión pública más inclusiva y resiliente. 

Al fortalecer las capacidades de los equipos de planificación y presupuesto, así como de los funcionarios de las áreas técnicas que brindan servicios en el territorio, el proyecto busca que la adaptación al cambio climático no sea una acción aislada, sino que se incorpore en la gestión cotidiana del territorio, en beneficio de las comunidades y los ecosistemas altoandinos.

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