El 2026 ha sido declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de los Pastizales, en reconocimiento a la importancia estratégica de estos ecosistemas, debido a que poseen una biodiversidad única, favorecen a la regulación del ciclo del agua y del carbono, así como, sostienen los medios de vida de millones de personas, especialmente de comunidades altoandinas, indígenas y pueblos originarios, cuyo conocimiento ancestral ha permitido conservar este ecosistema a lo largo de generaciones. 

En las regiones altoandinas del Perú, los pastizales son territorios vivos donde las comunidades crían a sus alpacas, llamas y vicuñas, lo que les permite una importante seguridad alimentaria; además de conservar una rica diversidad cultural y practicas sostenibles basadas en saberes locales. Sabemos que los pastizales cumplen un rol clave frente al cambio climático, manteniendo la funcionalidad de ecosistemas frágiles y estratégicos. 

En este contexto, el proyecto Puna Resiliente viene promoviendo medidas de Adaptación basada en Ecosistemas (AbE) que fortalecen el manejo sostenible de pastizales altoandinos. A través de la conservación y restauración de bofedales, el manejo integrado de pastos, la recuperación de suelos, la gestión del agua y el fortalecimiento de cadenas de valor de camélidos, el proyecto impulsa territorios más resilientes y comunidades mejor preparadas frente a la variabilidad climática. 

Asimismo, mediante el Fondo Concursable Puna, se vienen apoyando iniciativas locales lideradas por comunidades y organizaciones, que integran la protección de pastizales con el desarrollo productivo, la seguridad hídrica y la valorización del conocimiento tradicional. 

El 2026 entonces, se presenta como un año retador, para regresar la mirada a la puna reconociendo a los pastizales como un pilar del equilibrio climático global.

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