© GIZ, María Romero

  • Comunidades y asociaciones de Cusco, Puno, Apurímac, Arequipa y Lima (Yauyos) pondrán en marcha soluciones de adaptación basadas en sus ecosistemas para conservar el agua, los pastizales, los camélidos y los cultivos altoandinos. 
     
  • La segunda convocatoria de la ventana 1 del Fondo Concursable Puna, del Proyecto Puna Resiliente, llevará financiamiento no reembolsable a territorios ubicados por encima de los 3.500 metros de altitud. 
     

A más de 3.500 m.s.n.m., donde las heladas, la escasez de agua y otros efectos del cambio climático ponen a prueba los medios de vida de las familias, 30 iniciativas locales comenzarán a transformar sus propias ideas en acciones concretas. Cerca de S/14 millones del Fondo Concursable Puna, mecanismo financiero del proyecto Puna Resiliente, financiarán Iniciativas Locales que integran la Adaptación basada en Ecosistemas en sus cadenas de valor, y su vez promueven el enfoque de género, la recuperación de conocimientos ancestrales, y la innovación en cinco regiones del país.  

 

Las soluciones parten del territorio. En Apurímac, por ejemplo, una comunidad establecerá un centro para conservar germoplasma de papas nativas y tubérculos andinos. En Cusco, otra impulsará la siembra y cosecha de agua para proteger la producción de papa y quinua. En Arequipa se recuperarán andenes ancestrales y fuentes de agua; y en Yauyos, Lima, la recuperación de qochas y el manejo sostenible de pastizales contribuirán a fortalecer la crianza de alpacas.  

 

La convocatoria revela también el interés que existe en las comunidades por liderar su propia adaptación climática. Se recibieron 120 postulaciones, 36 fueron preseleccionadas y finalmente, 30 accederán a financiamientos no reembolsable de hasta S/480.000 por iniciativa local. Cusco concentra 13 propuestas seleccionadas; Puno y Apurímac, seis cada una; Lima, tres; y Arequipa, dos.  

 

El proyecto Puna Resiliente busca fortalecer la capacidad de las comunidades altoandinas para enfrentar un clima cambiante y cada vez con eventos más extremos. La siembra y cosecha del agua, el buen manejo de pastizales, la conservación de cultivos nativos o la crianza sostenible de camélidos sudamericanos son distintas expresiones de una misma apuesta: que la adaptación climática se construya desde quienes conocen y habitan la puna.  

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