Las comunidades y organizaciones locales de Arequipa, Cusco, Puno, Apurímac y Yauyos continúan avanzando en el proceso de diagnóstico y planificación de sus Iniciativas Locales (IL), como parte de la segunda etapa de la Segunda Convocatoria del Fondo Concursable Puna, impulsado por el proyecto Puna Resiliente. En total, 36 ideas preseleccionadas que vienen trabajando, a través de un proceso participativo, en convertirse en propuestas sólidas de adaptación frente al cambio climático, cuyo plazo vence el 31 de junio, 2026. 

Durante las últimas semanas de marzo e inicios de abril, se han desarrollado talleres, encuentros y espacios de diálogo en diversas comunidades, donde los Comités Locales, junto a organizaciones de la sociedad civil (OSC) y actores del territorio, han trabajado herramientas clave de la Guía para el diagnóstico y planificación de Iniciativas Locales de Puna Resiliente. Este proceso ha permitido profundizar en la comprensión del territorio, los riesgos climáticos y las oportunidades para fortalecer sus medios de vida. 

En la región Cusco, las actividades se han desplegado en comunidades como Choquecancha (Lares), Lahua Lahua Patatinta (San Pablo), Ccuyo (Marangani), Checacupe, Limbani Alto Huallatani (Layo), Sambor (Huarocondo) y Pataccalasaya (Sicuani), con el acompañamiento de organizaciones como Cáritas Cusco, CADEP, CBC, CCAIJO, CFC y IDMA. Entre las principales acciones destacan el desarrollo de herramientas participativas, recorridos de campo y análisis de cadenas de valor, como la de vicuñas, integrando saberes locales y conocimientos técnicos. 

Por su parte, en la región Puno, comunidades como Urinsaya (Crucero) avanzaron en el desarrollo de herramientas de diagnóstico, incluyendo el análisis de riesgos climáticos, cadenas de valor y recorridos de campo vinculados a la gestión de vicuñas. Estos espacios también han servido como preparación para encuentros de saberes —como el Yachay Tinkuy— que promueven el intercambio de conocimientos entre expertos locales y expertos externos. 

En Apurímac, las comunidades de Huaquira y Chuñohuacho en Antabamba, se organizaron para realizar el recorrido de campo, que busca identificar los lugares donde se priorizarán las medidas AbE que permitirán una mayor seguridad hídrica y resiliencia de sus medios de vida. 

En Arequipa, las comunidades campesinas de AnansayaChincayllapa; así como la Asociación de Camélidos de la comunidad campesina de Huarhua realizaron recorridos de campo como parte del proceso de diagnóstico participativo. Durante estas actividades, se identificaron problemáticas vinculadas al cambio climático y se exploraron alternativas de adaptación en función de las condiciones del territorio. Las iniciativas se vinculan principalmente a cadenas de valor de cultivos andinos, como la quinua y las papas nativas, destacando el caso de Chincayllapa, donde se conservan alrededor de 70 variedades de papas nativas, reflejando la agrobiodiversidad local. Asimismo, los recorridos incorporaron prácticas culturales propias de las comunidades, como los pagos a la tierra. En Anansaya (Yanque), se realizó una práctica simbólica vinculada al uso de agua de mar en un puquio, asociada a la expectativa de favorecer las lluvias y fortalecer la producción agrícola y ganaderas. 

El proceso metodológico contempla una ruta que va desde la comprensión del territorio y la organización local hasta la formulación de propuestas completas. Entre las herramientas aplicadas destacan la línea de tiempo de la organización, la colca de saberes, el mapa parlante del riesgo climático, el análisis de la cadena de valor y los recorridos de campo, que permiten vincular la experiencia comunitaria con la planificación técnica de las iniciativas. Además, la metodología promueve la participación activa de mujeres y hombres, el diálogo intergeneracional y la integración de conocimientos ancestrales en la construcción de soluciones climáticas desde el territorio. 

Las actividades continuarán en las próximas semanas, consolidando propuestas que serán evaluadas por el Fondo Concursable Puna. De este proceso, se espera seleccionar a 30 iniciativas locales que accederán a financiamiento y asistencia técnica para su implementación, contribuyendo así a la resiliencia de los ecosistemas altoandinos y los medios de vida de las comunidades. 

El Fondo Concursable Puna, implementado por Profonanpe, es el mecanismo financiero del proyecto Puna Resiliente, un esfuerzo conjunto del MIDAGRI, MINAM, SERNANP, Profonanpe, la cooperación alemana GIZ y el Instituto de Montaña, con el financiamiento de Fondo Verde para el Clima, el Estado peruano, el Gobierno de Alemania BMZ y el Gobierno de Canadá. 

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