Cada 25 de noviembre, Día Internacional para Eliminar la Violencia contra la Mujer, hacemos un alto para recordar una verdad que no puede seguir silenciándose: la violencia contra las mujeres, una realidad que atraviesa hogares, comunidades y territorios. Esta fecha internacional es un recordatorio de que ningún proceso de desarrollo, ninguna agenda climática, y ningún futuro sostenible puede sostenerse mientras una mujer viva con miedo.

En las punas del Perú, donde las mujeres sostienen la vida con la fuerza de la tierra, esta fecha adquiere mayor importancia para un proyecto como Puna Resiliente, que trabaja por la mejora de la vida de las comunidades altoandinas. Frente a las desigualdades que muchas mujeres enfrentan, como las violencias visibles e invisibles, la sobrecarga del cuidado, la exclusión de los espacios de decisión, entre otros; trabajar en la resiliencia climática implica recuperar la dignidad y seguridad de sus mujeres.

El compromiso que asume el proyecto es a través de acciones concretas que venimos promoviendo, construyendo y que buscan prevenir, atender y transformar estas realidades. Nuestro trabajo integra el enfoque de género como una condición indispensable para fortalecer medios de vida, cuidar ecosistemas y construir comunidades capaces de enfrentar el cambio climático con equidad. Así avanzamos:

  1. Un Mecanismo de Quejas y Reclamos preparado para recibir denuncias de Violencia contra las Mujeres (VCM) y casos de Explotación, Abuso y Acoso Sexual (EAAS), asegurando confidencialidad, orientación y rutas de atención articuladas con instituciones competentes.

  2. Procesos de sensibilización dirigidos a familias y organizaciones productoras, que promueven la participación equitativa entre mujeres y hombres, la corresponsabilidad en las tareas del cuidado y la construcción de nuevas masculinidades basadas en el respeto.

  3. La vigilancia y prevención de la VCM como un impacto social dentro de nuestras salvaguardas, integrándola en el diseño y ejecución de cada Iniciativa Local para que ninguna acción del proyecto reproduzca desigualdades o genere riesgos.

Este 25 de noviembre, trabajemos por presente libre de violencia y un futuro donde cada una pueda decidir, liderar y vivir sin temor.

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