El ecosistema de la puna altoandina del Perú enfrenta cambios profundos. Las temperaturas han subido, los patrones de lluvia se han vuelto impredecibles, los glaciares retroceden y los bofedales se secan. Estos cambios afectan directamente la cantidad de agua disponible para las comunidades, sus animales y sus cultivos (GIZ - Proyecto Puna Resiliente, 2024).
El proyecto Puna Resiliente apuesta por medidas de Adaptación basada en Ecosistemas (AbE), que incluyen la restauración de bofedales, la reforestación con especies nativas, la construcción de zanjas de infiltración, el mejoramiento de pastos y otras intervenciones que buscan que el paisaje vuelva a retener, regular y distribuir el agua de manera más equilibrada. Para saber si estas medidas están funcionando, necesitamos datos concretos: cuánta agua corre por el río, cuánta lluvia cae en la microcuenca (Recharte, 2024)
El monitoreo comunitario no es solo llenar fichas. Es una forma de que las comunidades toman el control de la información sobre su propio territorio, combinan ese conocimiento con lo que ya saben de generaciones, y pueden exigir y tomar mejores decisiones.