- Subproducto del Estudio de Demanda, Oferta y Comercialización de Cadenas de Valor Altoandinos con Enfoque Financiero y Producto. Diagnóstico cuantitativo y cualitativo.
El presente reporte sintetiza los principales hallazgos del análisis de brechas de género realizado en el marco del estudio de mercado de las ocho cadenas de valor altoandinas promovidas por el Proyecto Puna Resiliente. La investigación combina una metodología cuantitativa, basada en 916 encuestas de hogar en 20 distritos de Apurímac, Arequipa, Cusco y Puno, con una metodología cualitativa de 15 talleres territoriales en las cinco regiones del estudio (las cuatro anteriores más Lima–Yauyos), de los cuales cinco fueron desarrollados de manera exclusiva con mujeres.
El análisis se organiza en dos grandes bloques. El primero desarrolla los roles de hombres y mujeres a lo largo de cada cadena de valor —papa nativa, granos andinos (quinua, cañihua, kiwicha, tarwi), alpaca, vicuña y turismo comunitario—, eslabón por eslabón, articulando la evidencia cualitativa con las cifras de la encuesta. El segundo cuantifica las brechas de género en cinco categorías de análisis transversales, esto es, participación en actividades del hogar, participación en actividades productivas, acceso a activos productivos, participación económica y acceso a servicios financieros y no financieros, sobre la base de quince indicadores con desagregación territorial.
El balance del análisis es robusto. Hombres y mujeres participan de manera amplia y compartida en la producción primaria —el 75% de los hombres y el 70% de las mujeres mayores de 14 años declaran trabajar en el campo—, y las mujeres lideran de manera explícita la poscosecha, la transformación tradicional (chuño, moraya, harinas) y la artesanía textil de alpaca y vicuña, así como la gastronomía y la venta directa en turismo comunitario. Esta participación productiva extensa, sin embargo, no se traduce en igualdad de reconocimiento ni de control económico.
Las brechas más relevantes no son brechas de presencia productiva sino brechas de liderazgo, activos y captura de valor. En el hogar, las mujeres asumen el 61% de la preparación de alimentos y el 18% del cuidado de niños y ancianos, frente al 11% y 4% en hombres, una sobrecarga que limita su disponibilidad de tiempo para actividades económicas. En los activos productivos, la titularidad de terrenos, inmuebles y parcelas se concentra en hombres con diferencias agregadas de entre 15 y 20 puntos porcentuales. En la dimensión económica, la presencia en actividades generadoras de ingresos muestra una brecha persistente de 7 puntos (56% hombres vs. 49% mujeres) sostenida en las cuatro regiones, las decisiones de venta favorecen al varón en 7 puntos y la participación femenina en asociaciones es 3 puntos menor. En el acceso a servicios financieros y no financieros las brechas agregadas son pequeñas, pero los niveles generales son bajos para ambos sexos y la cobertura de asistencia técnica favorece ligeramente a los hombres.