En el marco del Día Internacional de las Montañas, celebrado el 11 de diciembre en Lima, se puso en relieve el papel fundamental que cumplen los ecosistemas altoandinos —glaciares, bofedales, pastizales y cabeceras de cuenca— en la provisión de agua, la regulación climática y el sostenimiento de la vida de millones de personas en el mundo. En el Perú, donde las montañas conectan los Andes con la Amazonía y la Costa, hablar de agua es hablar de ecosistemas vivos y de comunidades resilientes.

El evento organizado por el Grupo Nacional de Montañas, lidereado por el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM), nos recordó que el Perú concentra el 68 % de los glaciares tropicales del mundo, con una acelerada pérdida de su superficie glaciar lo que compromete el acceso al agua, la agricultura y la estabilidad de los ecosistemas altoandinos. Frente a este escenario, se destacó la urgencia de fortalecer enfoques de adaptación al cambio climático que integren la conservación de la naturaleza con el desarrollo de medios de vida resilientes.

En este espacio de reflexión y diálogo contó con dos bloques: (1) los glaciares y los ecosistemas de montaña. Estudios, conocimiento y su importancia regional; y (2) los medios de vida en cuencas glaciares: estudios, iniciativas y propuestas. En este último, el proyecto Puna Resiliente compartió su experiencia promoviendo la Adaptación basada en Ecosistemas (AbE) como una respuesta concreta frente a la crisis climática. A través de la conservación y restauración de bofedales, el manejo sostenible de pastizales, la recuperación de qochas y la gestión integral del agua, el proyecto contribuye a mantener la funcionalidad de los ecosistemas altoandinos y a fortalecer las cadenas de valor de camélidos y cultivos nativos.

Asimismo, se resaltó la importancia de mecanismos financieros innovadores, como el Fondo Concursable Puna, que permiten canalizar recursos hacia iniciativas lideradas por comunidades altoandinas, reconociendo su conocimiento ancestral y su rol como guardianas del agua y del territorio.

Un acuerdo conjunto fue el trabajar juntos para proteger los ecosistemas altoandinos, el agua, la vida y un futuro sostenible. 

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